
Quién me iba a decir
De tus labios,
de tu tibio cuerpo,
de tus noches, de tu fuego y de tu piel,
de tu amor él era el dueño.
Tus caricias, todos tus secretos,
el tesoro ajeno de tu dulce miel,
lo que nunca imaginé.
Quién me iba a decir
que serías la lluvia y yo la tempestad.
Quién me iba a decir
que tenías la cura de mi enfermedad.
Quién me iba a decir
que serías la sangre de mi corazón.
Quién me iba a decir
que tenías la paz que tanto me faltó.
Por eso,
¿qué más da?
que la gente viene y va.
Dime,
¿qué más da?
si tu vientre es mi verdad.
Por eso,
¿qué más da?
que este mundo esté al revés.
Dime,
¿qué más da?
si me besas otra vez.
Tú la inalcanzable,
la imposible,
la mujer que yo esperaba un día tener,
la razón de mis deseos.
Tú la deseable,
la impasible,
ángel prisionero de quien no te ve,
la que yo siempre soñé.
Quién me iba a decir
que serías la lluvia y yo la tempestad.
Quién me iba a decir
que tenías la cura de mi enfermedad.
Quién me iba a decir
que serías la sangre de mi corazón.
Quién me iba a decir
que tenías la paz que tanto me faltó.
Por eso,
¿qué más da?
que la gente viene y va.
Dime,
¿qué más da?
si tu vientre es mi verdad.
Por eso,
¿qué más da?
que este mundo esté al revés.
Dime,
¿qué más da?
si me besas otra vez.
Sólo me basta la verdad de mi calor en tu humedad,
cayendo por tu cuerpo.
Eres mi billete al más allá,
de donde no quiero regresar.
Si muere el universo,
¿qué más da?
Quién me iba a decir.
Quién me iba a decir.
Quién me iba a decir
que serías la lluvia y yo la tempestad.
Quién me iba a decir
que tenías la cura de mi enfermedad.
Quién me iba a decir
que serías la sangre de mi corazón.
Quién me iba a decir
que tenías la paz que tanto me faltó.
Por eso,
¿qué más da?
Si la gente viene, viene y va
Dime,
¿qué más da?
¿qué más da?, ¿qué más da?
Por eso,
¿que más da?
que este mundo esté al revés.
Dime,
¿qué más da?
si me besas otra vez.


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