domingo, 7 de septiembre de 2008
15:34

Dígale

No ha podido olvidar mi corazón
aquellos ojos tristes,
soñadores que yo amé.

La dejé por conquistar una ilusión
y perdí su rastro
y ahora sé que es ella
todo lo que yo buscaba.


Y ahora estoy aquí,
buscándola de nuevo y ya no está, se fue.


Tal vez usted la ha visto, dígale...
que yo siempre la adoré
y que nunca la olvidé,
que mi vida es un desierto y muero yo de sed.


Y dígale también
que sólo junto a ella puedo respirar.
No hay brillo en las estrellas,
ya ni el sol me calienta
y estoy muy solo aquí,
no sé a dónde fue.
Por favor, dígale usted.


Fueron tantos los momentos que la amé,
que siento sus caricias y su olor está en mi piel.


Cada noche la abrazaba junto a mí,
la cubría de besos
y entre mil caricias la llevaba a la locura.


Y ahora estoy aquí,
buscándola de nuevo y ya no está, se fue.

Tal vez usted la ha visto, dígale...
que yo siempre la adoré
y que nunca la olvidé,
que mi vida es un desierto y muero yo de sed.

Y dígale también
que sólo junto a ella puedo respirar.
No hay brillo en las estrellas,
ya ni el sol me calienta
y estoy muy solo aquí,
no sé a dónde fue.
Por favor, dígale usted.
Digalé...

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